Después de verano, si no te has cuidado lo suficientemente bien la piel, ésta se seca y llega ese momento tan odiado por unos y esperado por otros en el que te puedes arrancar la piel a tiras sin sentir ningún dolor.
Pues eso es lo que me pasa contigo, amor.
Manchas de Carmín
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lunes, 11 de noviembre de 2013
sábado, 9 de noviembre de 2013
Incluso a los que ya dieron mil
Te dedico mis caras de guarra y una sonrisa en mitad del polvo
tú vuelve a cerrar los ojos y resoplar
y a mirarme embobado
que yo tampoco puedo dejar de mirarte.
Y te rozo, como un gato que huele la ropa de su dueño y se roza y parece que sonríe y ronronea.
Y perdóname que esté tan moña, contigo no lo soy porque te ríes de mí, aunque sé que en el fondo te encanta, como mis ojeras.
Y mira que dicen que las comparaciones son odiosas pero creo que únicamente lo dicen los que salen perjudicados
y te he comparado pero no hay comparación
das mil vueltas a todos, incluso a los que ya dieron mil.
tú vuelve a cerrar los ojos y resoplar
y a mirarme embobado
que yo tampoco puedo dejar de mirarte.
Y te rozo, como un gato que huele la ropa de su dueño y se roza y parece que sonríe y ronronea.
Y perdóname que esté tan moña, contigo no lo soy porque te ríes de mí, aunque sé que en el fondo te encanta, como mis ojeras.
Y mira que dicen que las comparaciones son odiosas pero creo que únicamente lo dicen los que salen perjudicados
y te he comparado pero no hay comparación
das mil vueltas a todos, incluso a los que ya dieron mil.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Cerrado por derribo
Quizás si sigo rompiéndome llegará un día en el que no haya
nada más que romper y ya no podrás hacerme más daño.
lunes, 19 de agosto de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
Báilame el agua *
Corre. Cierra la puerta.
Que no nos vean.
Tápame la boca. Con la tuya.
Y haz que nos oigan.
"Di una frase que cambie el universo"
Hablemos todas las noches hasta quedarnos dormidos.
Salvemos el mundo. Salva mi mundo.
No me des la razón.
Bésame en la nuca.
Ríete de mí.
Acércate y sonríe.
Hazme cerrar heridas. Ábreme sueños.
Prepárame tostadas. El olor.
No hagas la comida. Muérdeme.
Hazme cosquillas.
Regálame flores. Enciende velas.
Un beso. La pared. Las bragas.
"Me matas"
Que no nos vean.
Tápame la boca. Con la tuya.
Y haz que nos oigan.
"Di una frase que cambie el universo"
Hablemos todas las noches hasta quedarnos dormidos.
Salvemos el mundo. Salva mi mundo.
No me des la razón.
Bésame en la nuca.
Ríete de mí.
Acércate y sonríe.
Hazme cerrar heridas. Ábreme sueños.
Prepárame tostadas. El olor.
No hagas la comida. Muérdeme.
Hazme cosquillas.
Regálame flores. Enciende velas.
Un beso. La pared. Las bragas.
"Me matas"
lunes, 3 de junio de 2013
Itinerantes
Somos una generación itinerante.
Sabemos adaptarnos a todo. Hasta a las personas.
Somos una generación que va dando tumbos de ciudad en ciudad.
Una generación acostumbrada a la novedad.
Una generación a la que ya no le sorprende nada, o casi nada.
Somos una generación que busca su lugar, y los lugares, al final, son personas.
Te puede gustar mucho una ciudad pero llega un momento en el tienes que irte para que no te destruya.
Y dónde digo ciudad podría estar hablando de amor.
Sabemos adaptarnos a todo. Hasta a las personas.
Somos una generación que va dando tumbos de ciudad en ciudad.
Una generación acostumbrada a la novedad.
Una generación a la que ya no le sorprende nada, o casi nada.
Somos una generación que busca su lugar, y los lugares, al final, son personas.
Te puede gustar mucho una ciudad pero llega un momento en el tienes que irte para que no te destruya.
Y dónde digo ciudad podría estar hablando de amor.
miércoles, 15 de mayo de 2013
martes, 30 de abril de 2013
Capítulo 47
Déjame hablar desde el punto de vista más egoísta del corazón.
Soy egoísta.
Voy a llorar por ti todas las veces que necesite, y sobre todo, todas las que quiera, por mucho que te empeñes en que no lo haga, por mucho que me pidas que no lo haga y, por mucho que los demás me digan que no lo mereces. No recuerdo haber llorado así nunca, por nada y por nadie. Y no lloro porque ya no estés aquí (que también) lloro por ese algo que nunca conseguimos ser, porque lo rozamos mil veces, incluso alguna vez lo fuimos pero nunca tuvimos la seguridad de serlo del todo.
Soy egoísta e insegura.
Podrías haberme repetido mil veces lo bonita que era, lo tierna y dulce que era, que se me olvidaba. Ojalá me hubieses dicho te quiero más de dos veces, ojalá no lo hubieras cambiado por un gracias cada vez que yo lo decía. Ojalá hubiera sido más valiente y te hubiera dicho lo que quería a la cara antes de que todo empezase a desaparecer.
Porque soy egoísta, insegura y cobarde.
Pero tú también, amor.
Mucho.
Fuimos unos cobardes que iban de valientes. Unos valientes que se daban celos de mentira para que los cobardes corrieran en su busca. Porque también nos gustó correr, desde el principio. Desde el mismo momento en el que te besé, o me besaste, o nos besamos. Y esa noche quise que durmieras conmigo y, después de eso, no quería que quisieras dormir con nadie más.
Pero empezaron las excusas.
Habíamos subido muy alto, y cuánto más arriba estás, más dolorosa es la caída. Y perdí el norte, el sur y hasta mis principios. Y empecé a odiarte y a quererte, a odiarte y a quererte, a odiarte y a quererte. Y te perdí, o me perdí o nos perdimos, que sé yo.
Ojalá nos hubiéramos querido mejor... porque yo, al menos, no podría haberte querido más.
Soy egoísta.
Voy a llorar por ti todas las veces que necesite, y sobre todo, todas las que quiera, por mucho que te empeñes en que no lo haga, por mucho que me pidas que no lo haga y, por mucho que los demás me digan que no lo mereces. No recuerdo haber llorado así nunca, por nada y por nadie. Y no lloro porque ya no estés aquí (que también) lloro por ese algo que nunca conseguimos ser, porque lo rozamos mil veces, incluso alguna vez lo fuimos pero nunca tuvimos la seguridad de serlo del todo.
Soy egoísta e insegura.
Podrías haberme repetido mil veces lo bonita que era, lo tierna y dulce que era, que se me olvidaba. Ojalá me hubieses dicho te quiero más de dos veces, ojalá no lo hubieras cambiado por un gracias cada vez que yo lo decía. Ojalá hubiera sido más valiente y te hubiera dicho lo que quería a la cara antes de que todo empezase a desaparecer.
Porque soy egoísta, insegura y cobarde.
Pero tú también, amor.
Mucho.
Fuimos unos cobardes que iban de valientes. Unos valientes que se daban celos de mentira para que los cobardes corrieran en su busca. Porque también nos gustó correr, desde el principio. Desde el mismo momento en el que te besé, o me besaste, o nos besamos. Y esa noche quise que durmieras conmigo y, después de eso, no quería que quisieras dormir con nadie más.
Pero empezaron las excusas.
Habíamos subido muy alto, y cuánto más arriba estás, más dolorosa es la caída. Y perdí el norte, el sur y hasta mis principios. Y empecé a odiarte y a quererte, a odiarte y a quererte, a odiarte y a quererte. Y te perdí, o me perdí o nos perdimos, que sé yo.
Ojalá nos hubiéramos querido mejor... porque yo, al menos, no podría haberte querido más.
sábado, 6 de abril de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
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