Manchas de Carmín

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lunes, 3 de junio de 2013

Itinerantes

Somos una generación itinerante.
Sabemos adaptarnos a todo. Hasta a las personas.
Somos una generación que va dando tumbos de ciudad en ciudad.
Una generación acostumbrada a la novedad.
Una generación a la que ya no le sorprende nada, o casi nada.
Somos una generación que busca su lugar, y los lugares, al final, son personas.


Te puede gustar mucho una ciudad pero llega un momento en el tienes que irte para que no te destruya.
Y dónde digo ciudad podría estar hablando de amor.

miércoles, 15 de mayo de 2013

martes, 30 de abril de 2013

Capítulo 47

Déjame hablar desde el punto de vista más egoísta del corazón.

Soy egoísta.

Voy a llorar por ti todas las veces que necesite, y sobre todo, todas las que quiera, por mucho que te empeñes en que no lo haga, por mucho que me pidas que no lo haga y, por mucho que los demás me digan que no lo mereces. No recuerdo haber llorado así nunca, por nada y por nadie. Y no lloro porque ya no estés aquí (que también) lloro por ese algo que nunca conseguimos ser, porque lo rozamos mil veces, incluso alguna vez lo fuimos pero nunca tuvimos la seguridad de serlo del todo.

Soy egoísta e insegura.

Podrías haberme repetido mil veces lo bonita que era, lo tierna y dulce que era, que se me olvidaba. Ojalá me hubieses dicho te quiero más de dos veces, ojalá no lo hubieras cambiado por un gracias cada vez que yo lo decía. Ojalá hubiera sido más valiente y te hubiera dicho lo que quería a la cara antes de que todo empezase a desaparecer.

Porque soy egoísta, insegura y cobarde.
Pero tú también, amor.
Mucho.

Fuimos unos cobardes que iban de valientes. Unos valientes que se daban celos de mentira para que los cobardes corrieran en su busca. Porque también nos gustó correr, desde el principio. Desde el mismo momento en el que te besé, o me besaste, o nos besamos. Y esa noche quise que durmieras conmigo y, después de eso, no quería que quisieras dormir con nadie más.

Pero empezaron las excusas.

Habíamos subido muy alto, y cuánto más arriba estás, más dolorosa es la caída. Y perdí el norte, el sur y hasta mis principios. Y empecé a odiarte y a quererte, a odiarte y a quererte, a odiarte y a quererte. Y te perdí, o me perdí o nos perdimos, que sé yo.

Ojalá nos hubiéramos querido mejor... porque yo, al menos, no podría haberte querido más.

sábado, 6 de abril de 2013

viernes, 5 de abril de 2013

Mamá

Mamá, nunca me dijiste que esto dolía tanto. Yo te veía con papá y parecía fácil.

viernes, 22 de marzo de 2013

sábado, 16 de marzo de 2013

La mitad de mi blog habla de ti.
La otra mitad de qué hacer cuando no estás.

lunes, 11 de marzo de 2013

Capítulo 44

Siempre serás el segundo gran amor del que habla este hombre.

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quién naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejareis de intentarlo... Os rendiréis y buscareis a esa otra persona que acabareis encontrando.
Pero os aseguro que no pasareis una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más... Todos sabéis de qué estoy hablando porque mientras estabais leyendo esto os ha venido su nombre a la cabeza.
Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (la sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en el que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien que amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.


Paulo Coelho

sábado, 9 de febrero de 2013

Regla Nº5

No decir toda la verdad no es mentir, es ocultar.
Y sienta igual de mal que una mentira.
Si sale a la luz, claro.